El mundo (económico) al revés

En los primeros años de mi paso por la Facultad de CC Económicas y Empresariales, recuerdo haber guardado un recorte de un periódico del día que aun cuelga de la pared de la habitación en casa de mis padres, con un titular que rezaba:
“El tipo de interés a un día cae por debajo del 0% en Japón”.
Lo guardé por lo aparentemente extraño de la noticia -perfectamente explicable, pero para eso no es el momento- y porque tenía la intuición de que algún día tendría que demostrar que eso había pasado a algún incrédulo.
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Y después del 20N ¿qué?

Aumento del IVA, recortes de pensiones, despido masivo de funcionarios… son algunas de las cosas que se apuntan, pero solo hay una cosa clara: hay una deuda enorme y hay que pagarla o quebrar. La deuda neta del Reino de España por trabajador es de más de 55.000 €.

Recuerdo cuando empecé a seguir el índice ‘Def-Con’ de Juan Carlos Barba que combina varias variables (rendimiento de bono español y alemán a 10 años, el dato de los CDS de España a 5 años…) para obtener un índice que sitúa el Def Con 1 (riesgo inminente de quiebra) por encima de 300 puntos.

Hoy, el valor de ese índice es de 438 puntos. Y aun hay quien cree ciegamente en que de esto se sale con una poca de confianza y un gobierno nuevo.

Hace días alguien me preguntó cómo creía que íbamos a salir de la crisis. ¿Cuál fue mi respuesta? “Con mucho dolor”.

Tecnócratas para salir de la crisis

Hace tiempo -y cada vez más- que se empieza a hablar de la necesidad de poner a ‘tecnócratas’ al cargo de la gestión para intentar salir de la crisis. Para empezar, yo prefiero hablar de técnicos, sin más.

Ahora se dice por ahí que se baraja que, en caso de formar gobierno el PP, podría ofrecerle ser ministro de economía a J.M. González Páramo, un viejo conocido de quienes estudiamos con sus manuales de Hacienda Pública. Desde luego, sería al menos un hombre que sabe algo de qué habla.

Sin embargo, hay un problema con los técnicos: y es que en un panorama político enfangado y donde las consignas y prejuicios tienen más que decir que cualquier otra razón, el técnico termina frustrado y desengañado. ¿Por qué? Porque no se le permite hacer lo que cree que tiene que hacer. Porque hay otras variables que cuentan más.

Apuesto más a que veremos de ministro de economía a alguien “de la casa” (léase, carnet del partido en la boca) y que, si no es así, acabará siendo el cabeza de turco y renegando de las medidas *teoricamente* tomadas por su gobierno.
Al tiempo. Vienen meses duros.

Las medidas anticrisis más disparatadas

Los gobiernos de casi todo el mundo han asumido como suya la labor de proponer, implementar y financiar medidas para salir -o mitigar- de la crisis económica.
En un derroche de ingenio -y dinero- son cientos las propuestas y desde ElVilMetal queremos hacer, junto con nuestros lectores, una recopilación de las más disparatadas, absurdas, ineficaces…

En Asturias, España: el gobierno ha dotado un fondo de 30 millones de euros para comprar viviendas a promotores en apuros…que después volverá a poner en el mercado.

En Guatemala, el gobierno ha resucitado un decreto de los años 70 que obliga a los terratenientes a sembrar maíz en al menos el 10% de sus terrenos.

En Argentina: el Estado volvió a quedarse sin dinero otra vez…y decidió expropiar los fondos de pensiones de sus ciudadanos.

Ayúdanos a completar la lista: cuéntanos esa medida absurda en la que tu gobierno se gasta el dinero. Déjanos un comentario

Saez Merino cierra: adios a Lois, Caroche y Cimarrón

El grupo Saez Merino, fabricante y comercializadora de la marca de vaqueros española ‘Lois’, ha anunciado su liquidación, lo que supondrá el adios a marcas como Cimarrón, Caroche o la propia Lois, así como la pérdida de cientos de empleos.

El grupo ha presentado en el Juzgado la solicitud formal para la liquidación de la sociedad, que afectará a sus dos centros de producción en Benaguasil (Valencia y Daimiel (Ciudad Real), que suman unos 350 trabajadores.
La empresa se encontraba en dificultades desde hacía tiempo, e incluso había pasado por un convenio de acreedores anterior en 2007 y un expediente de regulación de empleo en abril de este año 2008.

Saez Merino producía y comercializaba marcas como Lois, Caroche, Cimarrón o Caster, que en los 90 fue muy conocida por contraponer su publicidad a la de la mítica Levi’s, y en los últimos años había empezado a licenciar su marca en productos de otros fabricantes, para intentar rentabilizar el valor de su marca enseña, Lois. Ya en 2006 la empresa anunció su intención de abandonar la fabricación para centrarse en la fabricación.

Este activo -la marca del toro- así como el resto de los del grupo que entra ahora en fase de liquidación, podría ser adquirido en el proceso de liquidación por otra empresa del sector interesada en el fondo de comercio de esta enseña tan reconocida en el mercado textil español.

Saez Merino fue fundada en los años 50 por dos hermanos del mismo nombre, y empezó fabricando ropa de trabajo. Posteriormente, en los años 70, los dos hermanos se separaron, dando origen a Saez Merino por un lado y Tycesa por otro. En 2006, con el concurso de acreedores, la dirección de la empresa, comandada por Vicente Saez Merino tomó la decisión de centrarse en la comercialización.
Ahora, en 2008, al toro le han clavado la banderilla definitiva.

Crisis: o el poder hipnótico de lo grande

Se habla mucho de crisis económica ultimamente.  No sé si es perversión mía, o en general del ser economista, pero ante una crisis-desaceleración-recesión como la que adviene, quizá la primera que viva ‘conscientemente’ (por la del 92 yo no era ni siquiera adolescente) me siento un poco como mucha gente al contemplar un gran incendio, que se queda maravillada contemplando el espectáculo del fuego, pese a que son conscientes de en qué medida se está destruyendo todo a su paso.  La crudeza de lo grande.
Y en cierto modo, con esta crisis ocurre algo parecido: como si ver datos  de caída del 35%, el 50 y hasta el 100% en algunas variables nos maravillase si no fuera por lo mal que lo pueden tener que pasar algunos con ello.  Parece que estemos esperando datos cada vez peores para pdoer decir “yo sobreviví a la crisis del 2008-2009”.
Lo cierto es que en muchos casos las crisis son inspiradoras. Quizá hasta necesarias.  Presiento que hablaré más de esta proximamente.