De ladrones y aplaudidores

Iba a escribir una entrada sobre el lamentable espectáculo organizado por el tal Gordillo asaltando un Mercadona para luego intentar implicar en el robo al Banco de Alimentos ‘donándole’ lo robado, y sobre el más lamentable aun espectáculo organizado luego por algunos medios de comunicación aplaudiendo y jaleando la jugada.

Pero, la verdad, no me siento con ánimos para ponerme a razonar sobre la importancia de la propiedad privada. Máxime cuando hay tan poca gente ultimamente dispuesta a razonar.
No me sorprende que un ‘señor’ como el tal Gordillo decida darse publicidad organizando un asalto a un supermercado, sí que haya quien lo jalee.
Quien pretenda solucionar los problema del hiperestado robando de nuevo para quitar el hambre a los previamente robados.

Decía Montesquieu que «la paz es un efecto natural del comercio«. Y añado, no hay nada más opuesto al comercio que el robo.