Manualidades: renovando el tocadiscos

Mi tocadiscos Sony tenía su tapa de plástico transparente bastante rayada y con una textura gastada que le daba aspecto de estar siempre sucia.

Así que manos a la obra, con un rollo de forro adhesivo (el típico que se usa para los libros del cole…), cuchilla y algunas de las entradas de conciertos guardadas a lo largo de los últimos años…

Giradiscos forrado con entradas de concierto
Giradiscos forrado con entradas de concierto

Melodías de otro tiempo

Ahí os dejo un breve relato, por si alguien gusta…

Una melodía acelerada, en que me pareció reconocer la Tarantella para piano de Chopin, salía aquella mañana fría y soleada de invierno de alguna de las casuchas aparentemente ruinosas colándose en la calle como si quisiera incitar a quienes pasaban por la acera -solo había una en aquella callejuela estrecha y perdida que tenía los números pares e impares del mismo lado- a bailar a su ritmo para desprenderse del veneno invisible de la ciudad.
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Música: del consumo al coleccionismo

NOTA: Esta entrada se publica también en la sección de opinión de EVMocio. A partir de ahora, las opiniones sobre el mundo de la música más ‘elaboradas’ intentaré desviarlas allí.

Decía el otro día muy acertadamente en una entrevista José Ignacio Lapido -acabo de publicar una crítica de su nuevo disco ‘De Sombras y Sueños’-, que los discos “van a quedar como objeto de coleccionismo”. Otros opinan que la industria se muere. No cabe duda que cada vez se venden menos discos, pero como ya se ha dicho muchas veces, la música no se muere, en todo caso, la ‘industria’ de las grandes multinacionales de esto que tienen que vender muchos millones para soportar infraestructuras muy grandes -hablaremos de esto otro día-.
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De ‘giras OT’ Vs. música

Ya he hablado aquí -y en otros sitios- mucho de la tan traída y llevada crisis en la industria musical, pero no se cansa uno.

El caso es que las recientes fiestas de S. Mateo en Oviedo me han servido para ver algunas cosas sobre las que reflexionar.  Cierto es que en unas fiestas pagadas con dinero público (solo eso ya daría para discutir largo y tendido) es entendible que haya un poco de todo, pues al fin y al cabo hay que intentar que haya una oferta musical variada que pueda interesar a personas muy diferentes.

El caso es que uno de los días de esas fiestas, la estrella era la ‘gira Operación Triunfo’.  A continuación, un concierto de Youssou N’Dour.  Llegué demasiado pronto, así que hube de tragarme buena parte de la ‘ejecución’ de la enésima promoción de triunfitos.  Lo que más sorprende de todo no es lo mal que cantan los muchahos, ni su pésima pronunciación en inglés, ni la poca pasión que ponen unos músicos consagrados a servir de base de karaoke, tampoco que destrocen con impunidad a Coldplay, Antonio Vega y lo que se les ponga por delante.  Lo que más sorprende son los alaridos de éxtasis del público cada vez que empieza o termina una canción -juro que durante un buen rato creí que eran pregrabados-.  Cualquier orquesta de las que se pasean todos los veranos los pueblos españoles tiene un repertorio más completo, y unos intérpretes más solventes y motivados. Pero no han salido por televisión.  Al terminar el recital de despropósitos, desbandada casi general en la Plaza.  Pocos sabían quién era Youssou N’dour.

Así es la realidad musical.  Sólo dos días antes, la programación festiva política nos dejó otra ocasión para constatar lo aborregada que está la masa con respecto a la música.  Tocaban PigNoise -la misma noche que WarCry-.  Los chicos hacen un punk-pop sin grandes pretensiones, y hace dos años ya habían tocado en el mismo contexto y el mismo recinto.  Entonces éramos apenas 150 personas y reconozco que en aquella ocasión me lo pasé bien.  Ahora éramos tranquilamente 10 veces más, y la media de edad apenas pasaba de los 15 años.  Los chicos de Pignoise ya no enlazan canciones a ritmo de vértigo (sus nuevos fans necesitan darle al litro y ‘socializar’), ni hacen guiños a Ramones, porque ninguna de esas niñas con los mofletes o los pechos pintados con el nombre de su cantante, sabrán  nunca  quienes son Ramones.

Tenemos la música que nos merecemos.

La música es gratis

Me permito el lujo de robarle el título para este post a Enrique Dans, pero no se me ocurría otro mejor.

Comenta Enrique (y cientos de bloggers) la noticia del lanzamiento por parte de Universal de una sistema para descargar música… gratis.

La música es gratis, aunque ello no impida poder obtener buenos beneficios de ella, pero con otro sistema que el de las arcaicas discográficas (y el de la SGAE).

Siempre me he preguntado por qué un mismo libro es publicado por varias editoriales al mismo tiempo (la original, la de bolsillo y Circulo de Lectores) y, sin embargo, un album de un grupo musical está bajo el monopolio de una sola discográfica (supongo que porque los artistas no quieren) que es la única que puede comercializar el producto físico elaborado a partir del material sonoro (salvo canciones sueltas que se licencian para recopilatorios).

Creo que hay muchas cosas que cambiar en el negocio musical. Una lástima que no parezca haber mucha gente dispuesta a ello.