Búsqueda

Un día reparó en que todos sus relatos hablaban de la búsqueda del amor.

Estaba presente en el que protagonizaba un gato, o aquel que contaba las andanzas de un escritor de microrrelatos que en una noche de insomnio crea a un hombre y una mujer.

Tal vez no lo hacía en primera persona, pero de repente le resultó evidente que todos ellos acababan por contar historias sobre la búsqueda del amor.

Y fue en ese momento que descubrió que su búsqueda había terminado. Había encontrado a su escritor.

Inspiración

Ha probado todos los métodos posibles para recuperar la inspiración que le abandonó en algún momento de los últimos meses. Al menos, todos los que se le ocurrieron o le recomendaron. Incluso los menos ortodoxos.

Pero dicen que cuanto más buscas algo, más se aleja.

Lleva demasiado tiempo así cuando se le cruzan esos dos ojos azules. Tardará un poco en darse cuenta, pero en determinado momento se quedará mirándolos fijamente, escrutando en su profundidad el mundo entero. El mar, las islas, el alma de la humanidad entera condensadas en ellos dos.

Será entonces cuando exclame “tengo que escribir algo que describa este momento”.

Flores

Microrrelato: Convalecencia

El doctor ha dicho que le dejemos tranquilo. Me parece que no sabe si realmente se ha curado y cree que si piensa demasiado en su enfermedad tal vez ésta regrese con más virulencia.

Hace días que comenzó a comer pequeñas cantidades de alimentos ligeros, y sus ojos parecen vivos de nuevo aunque no hayan recuperado el brillo y la energía normales. Ayer tomó mi mano y la apretó, no con mucha fuerza pero sí con lo que parecía ser una forma de decir “quiero salir de esta, y tal vez necesite tu ayuda”.
Quizás para cuando la primavera comience a florecer esté listo para salir a pasear, ser deslumbrado por el sol que no ha visto en una larga temporada y escuchar voces desconocidas alrededor contar -o callar- sus propias historias de decepción. Ya no falta tanto.

Observarle se ha convertido en mi rutina, y acariciar su cabeza en un bálsamo. La sonrisa que alguna vez me ha dedicado al despertarse en un motivo para permanecer atenta a semejante recompensa. Paso todo el tiempo posible aquí sentada, y aunque he descuidado el trabajo no me importa.

El doctor dice que necesita reposo, y yo sé que también necesita ilusión. Lo supe nada más que le vi entrar a esta habitación de hospital solo y con la marca de otras heridas peores, las invisibles.

Me quedaré aquí hasta que le den el alta y después nos iremos juntos a seguir sanando. No me importa lo largo que sea este turno, sé que vale la pena.