Diciembre

Regresa diciembre y los días de lluvia.
Las últimas hojas de los árboles ya no vuelan, pisoteadas en algún charco. En su lugar, se encienden las luces de colores que nos recuerdan que es tiempo de aparentar. Más si cabe.
Temblamos sin saber bien si es de frío o de miedo, siquiera si importa.
Bandadas de pájaros cubren el cielo y nos abandonan, exhibiendo una coreografía imposible que nos dice que aunque consiguiéramos alas, nunca podríamos seguirles.
Pego la nariz a la ventana, luego garabateo con el dedo en el vaho y pienso que no quiero salir de aquí.
Yo también quiero hibernar, despertar en marzo, sorprenderme y alegrarme de estar vivo, y saludar el año nuevo con flores.
Invierno en el parque