Especial El Corte Inglés (I): Orígenes y principios

El triángulo del éxito (I): Orígenes y principios

El Corte Inglés es ya un clásico de nuestro país que, sin embargo, acumula una historia de menos de un siglo. El imperio que creó Ramón Areces al volver de Cuba -donde había trabajado de aprendiz en los almacenes «El Encanto»- empezó a forjarse en 1935, aunque «El Corte Inglés» ya existía antes. Era una tienda de confección infantil y sastrería situada en la Calle Preciados, que Ramón Areces compró con la ayuda de su tío César.

Los siete empleados que trabajaban a sus órdenes pronto se le quedaron cortos al incipiente Corte Inglés, que nada más finalizar la Guerra Civil se constituyó como Sociedad Limitada y se trasladó a un nuevo emplazamiento, no muy lejos del anterior, en la esquina de Preciados y Tetuán. Ya en los años 50, la tienda experimenta nuevas ampliaciones y pasa a constituirse en Sociedad Anónima, dando lugar al primer centro de la empresa con el concepto de departamentos de venta similar al actual.

Uno de los grandes hitos de la historia de esta empresa un poco atípica en algunos de sus planteamientos, fue la adquisición en 1996 de Galerias Preciados, uno de sus grandes competidores, con la que incorporó a sus activos un gran número de establecimientos. Desde entonces, no ha dejado de crecer en España, mercado al que recientemente se unió el portugués, con la inauguración de un impresionante centro en la capital lusa en el que la empresa depositó muchos millones de sus arcas. Y es que uno de los rasgos distintivos de esta empresa que, tras muchos años, sigue comportándose en lo básico como una empresa familiar, es que no recurre a la financiación ajena para llevar a cabo sus planes de expansión. Esta circunstancia resulta más tranquilizadora para la empresa, pero limita en cierta medida la operatividad, a pesar de las tremendas cuentas de tesorería con que, por definición, cuentan este tipo de establecimientos (se cobra las ventas al instante o muy pronto, y se pagan las compras a dos, tres o más meses). Además ¿para qué arriesgarse a entrar en otros países con un sector distribución ya muy saturado, pudiendo expandirse horizontalmente por su mercado estrella?. Así, El Corte Inglés se ha lanzado a la comercialización de prácticamente todo tipo de productos y servicios (véase parte II), basándose en su archiconocido lema comercial de satisfacción al cliente.

Ese cierto paternalismo que esgrimen en su forma de invertir, y en la gestión y administración de la empresa lo mantienen también para con sus empleados, con relativamente buenos resultados: ¿Se ha fijado que antes de hacer efectiva la compra en la caja, el vendedor que tan amablemente le ha estado aconsejando, introduce un código?. Efectivamente, los sueldos de sus vendedores -dentro de la media del sector- tienen una parte variable con las ventas, lo que fomenta la atención a los posibles compradores. Pero no sólo eso, sino que éstos cuentan con descuentos en los productos de la tienda, y una financiera propia en la que se ingresa su sueldo, a lo que se suman ofertas especiales en paquetes vacionales para los empleados, entre otras ventajas. A cambio, los empleados habrán pasado un proceso de formación tras el que sabrán que el cliente casi siempre tiene razón y que cuando metan la pata, es muy posible que la reprimenda se lleve a cabo de cara al público. Lo cierto es que el tradicionalismo en ciertos aspectos de la política de Recursos Humanos de la empresa se refleja mejor que en ningún otro aspecto, en la política sindical, que recuerda a la forma del sindicato vertical, propio de la compañía y que se encarga de cumplir lo de «huelgas, las justas».

Claro que, por muy tradicional que sea El Corte Inglés, lo cierto es que no ha querido ni podido librarse de la innovación y la modernidad, que, como es de suponer, han tenido la mayor responsabilidad en su éxito, de forma que, los contratos temporales ya han entrado en sus RRHH, y… ¡Quien sabe si algún día les veremos cotizando en Bolsa!.

No te pierdas la segunda entrega de «El triángulo del éxito», donde comprobarás que El Corte Inglés no son sólo hipermercados y centros comerciales…